Un mundo construido a escala humana

La lectura de “Los Días Verdes de Brunei” de Sterling me impactó hasta el punto de prácticamente querer comentarla inmediatamente, pero me pareció adecuado hacerlo desde la perspectiva que estaba empezando a aportarme  “la ética hacker” de Himanen.

Son obras que destilan la necesidad de independencia y libertad, la necesidad de la reivindicación del trabajo como una forma de construcción personal. Las ganas de hacer como motor de la ruptura con el trabajo como forma de “ganarse la vida” y reconvertirlo hacia una forma de “vivir”.

Esto supone romper con el concepto de  la gran escala y poder construir un relato a escala humana, tangible y del que nos sintamos personalmente orgullosos, hacer bricolaje y construir nuestra propia comunidad, porque reivindicar la pequeña escala y el procomún no atenta contra la consciencia de la necesidad de rodearnos de gente afín en nuestro itinerario vital.

 La parte de la realidad que conocemos son abstracciones de nuestra especialidad, del entorno en el que hemos crecido sin pararnos a pensar que derivan de las necesidades de un sistema de producción victoriano regido por un crecimiento cada vez mayor de los elementos del tejido productivo. Estas abstracciones no dejan de ser simplificaciones de partes no interesantes o despreciables dentro del problema a resolver, sin embargo esta visión nos impide comprender qué nos rodea, un problema real y humano diario, símplemente solucionable con el pluriespecialismo y la necesidad de afrontar todo con una visión sistémica. El todo que nos rodea es un sistema heterogéneo del que no podemos perder la perspectiva, y esta perspectiva se pierde con el desconocimiento.

Debe ser una visión personal de ingeniero renegado que considera que los modelos que aplica a los problemas que tiene que resolver dejan fuera los problemas realmente difíciles, aquellos en los que no puedes tachar todas las variables y quedarte con una sola, los problemas en los que las personas, como variable incontrolable, no son cuantificables.

Me llega la cabeza el problema que siempre he tenido en mente, y es que un cambio en el modelo productivo necesita también de un cambio de paradigma, que generará, porque los necesitará y simplemente surgirán, nuevas formas de organización social . Y este cambio ha de verse también en el surgimiento orgánico de una “educación P2p” que ya intentaba dejar entrever de forma muy somera en “de la certificación a la cualificación“.

 La «élite técnica» eran niños errantes. No decidían cómo estudiar, en qué trabajar, dónde podían ser más útiles o con qué fin. Lo decidía el dinero. Los técnicos eran poseídos por los abstractos unos y ceros de los microchips de los banqueros, pagados por rufianes con trajes de seda que nunca habían tocado un tornillo. El conocimiento no era poder, no realmente, no para los ingenieros. Había demasiadas abstracciones en el camino.

[Los días verdes de Brunei;  Sterling]

Me ha alegrado mucho ver el debate que ha surgido en torno a estos días sobre cómo sería el modelo educativo en un sistema P2P, sus necesidades e idiosincrasia y de cómo este dará sentido a un conocimiento, comunal, que necesita de ser estructurado y asimilado por cada uno de nosotros y dónde la tecnología es una herramienta necesaria, querida y cuidada, pero no un fin en si mismo.

La entrada de la ética hacker en el día a día común supone una ruptura con un modelo de universidad estatista, con un sistema educativo preuniversitario adoctrinante y con una visión napoleónica de la sociedad y de la universidad como su pilar intelectual.

Una formación nómada, regida por las necesidades encontradas y no encapsulada en rígidos temarios abstractos, dónde los estudiantes obtienen conocimientos por el contacto con otros estudiantes, cambiantes a lo largo del proceso y dónde las temáticas se orientan en función de los intereses del momento y los proyectos realizados.

Pero para ello son necesarios un centro de recursos, un entorno de seguimiento y un espacio de socialización. Una sistematización y una puesta en práctica, pues al comentarle a un amigo las ideas en torno a la Escuela de Economía del Comunal loprimero en lo que pensó fue en la financiación del mismo y en si serían asequibles unos estudios así.

En una entrevista que concedió Juan José Gomez Cadenas explicaba la pérdida de los Asimovs en el ambiente científico, entendiéndolos como científicos interesados profundamente en su estudio, que trabajan en pequeños grupos movidos por la curiosidad y las ansias de libertad y de diversión en su propio trabajo, arrasados por los macroproyectos, y también habla de patentes y de como para él son más importantes los artículos que éstas (artículos que suben a una plataforma open access). Una reivindicación de la ciencia hacker, del científico regido por su propia curiosidad y creatividad. Es posible estructurar un sistema de producción intelectual p2p, acorde con el sistema de producción, donde el conocimiento sea creado por centros de estudio y evolucionada y empleada por aplicadores, pequeños grupos locales que las reutilicen.

La forma de comenzar a cambiar las cosas es mediante una postura proactiva, y me alegra ver que ya hay gente que esta sacando tiempo para comenzar a mirarlo todo. Internet es una herramienta ya presente en nuestro día a día, como ya se interiorizaba en Mundo espejo, y puede ser la herramienta de comunicación, almacenamiento de información y comunidad conversacional que prepare los cambios hacia la revolución p2p.

Ha comenzado el fin del siglo XX.

PD: Mamá anarquía

11 críticas en “Un mundo construido a escala humana

  1. Muy buen post Pablo! Es interesante cómo a nosotros mismos se nos ha quedado corto el itinerario con todo el debate de los últimos meses, el estirón que ha sido tener claras las escalas y todo lo que ha surgido de ahí, una visión «para hacer ya» del modo de producción p2p, estructura de generación de conocimiento incluida… Has llegado a Brunei en un gran momento!!

    • Gracias, David. Siento haber tardado tanto en hacer esta entrada del itinerario (que además ha quedado algo floja), a ver si las siguientes salen más fluidas ahora que voy teniendo más tiempo.

      No es que el itinerario se quede corto, es que es algo dinámico, las ideas van evolucionando y aumentando todos los días… y eso está bien, no quedarse atascado.

  2. Es curioso ver la gran contradicción en el seno del movimiento anti-bolonia (más estudiantil que de profesorado, ya que el docente está sumamente acomodado) que reclama para sí el libre (y casi obligado) acceso a la universidad y el rechazo frontal a cualquier reforma que suponga acercar la formación al mundo del trabajo, a la par que se exige posteriormente el pleno empleo para los recién titulados. Por otro lado las reformas previstas en EU2015 suponen la privatización y total control de la gran escala por la universidad, reservando los altos puestos directivos a la oligarquía dominante de cada territorio, buscando y entendiendo por tanto una adaptación vertical del ciclo superior formativo al mercado laboral en el que serán insertados a martillazos los futuros universitarios.

    Es totalmente necesario y urgente dar vida a un modelo de formación P2P que nos permita trascender la universidad zombie y que nos permita evolucionar del simio certificado al homo cualificado, para poder tener en un futuro algo más que un papel enmarcado y colgado por la mamá en el salón de la casa.

    • Los movimientos estudiantiles no son un mundo aparte con respecto a la generalidad de los movimientos contestatarios e incurren en los mismos errores, querer cambiar “el mundo” o “las cosas” sin cambiarse a si mismos, sin un horizonte vital y personal hacia el cual quieren encaminar esos cambios.

      El acceso a la universidad está, para empezar, sobrevalorado. Dirán que yo lo digo desde mi torre de cristal de titulado, pero no deja de ser una etapa más de la formación dentro del marco de la educación estatal. La universidad no se ha demostrado actualmente capaz de formar personas capaces de ampliar o alterar el entorno que les rodea, el suyo más cercano, en vez de generar “rellenadores de curriculums” aptos para lo que la “industria” y los RRHH del presente buscan. Esto no es un fracaso de la universidad, es un logro del sistema, un sistema estable entrenado para automantenerse, una sociedad industrial que sigue aplicando los modelos de hace siglo y medio y que forma a sus alumnos en los mismos campos y materias o dentro de las mismas clasificaciones taxonómicas.
      La universidad comenzó siendo el lugar donde los hijos de los rentistas, aristócratas e industriales maduraban y hacían contactos y pasó a ser una universidad popular para una sociedad que necesitaba obreros más cualificados y en mayor cantidad y es por ello que es normal que los movimientos estudiantiles critiquen la “mercantilización” de la universidad. Es normal hasta el día que se encuentran ellos mismos solicitando un trabajo, enviando CVs o viviendo de la estructura que criticaban.

      El “libre” y extendido acceso a la universidad es, a priori y a mi entender, bueno, supone que una persona es capaz de acceder a una formación que considera útil (si es que esto es cierto y aplicable a todos los universitarios). Pero no, al final acaba siendo una búsqueda de certificación para continuar en el proceso o para alejar el momento de “independizarse del núcleo familiar”.

      Siempre he defendido la necesidad de formar gente en puestos menos necesarios para el “mercado laboral”, porque presumiblemente tendrán una visión menos programada para el entorno actual (como es el caso de tecnólogos o empresarialistas), y por tanto tendrán más iniciativa y serán capaces de aportar una nueva perspectiva. Al final estos estudiantes son los que más reclaman su derecho de conquista sobre el certificado que como bien dices, cuelga de un marquito en casa de mamá, revolucionarios que por querer abarcar a los demás no se cambian a si mismos ni a su entorno, que no son capaces más que de enarbolar una bandera quejosa y llorista mientras busca un trabajo para “ir tirando”.

      Cambiémonos a nostros mismos y la demostremos que la formación no es lo que pone en un papel, sino lo que hemos ido aprendiendo, el curso no ha de ser lineal, no es una carrera por etapas que debemos ir superando. Si la universidad se ha demostrado incapaz de generar hackers (y como mucho de destruir a algunos de los que entran) habrá que replantearse cómo funciona o si símplemente es útil. ¡aayy! cambiar la educación, ese argumento imprescindible que enarbolamos todos los “revolucionarios”, porque si esta fuera distinta… 😛

      No es el mundo de la empresa (el tejido productivo, proletario, ese que quieres hacer tuyo) tu enemigo, quizá sus jerarquías o estructura si no te gustan, pero cada vez está más en nuestras manos no entrar en el juego. Pero hay que acercarse con cuidado, los nombres y prejuicios están muy asentados aunque la base en algunos, muchos me atrevería a decir, sea buena.

      Pero claro, luego me acusarán de que a mi no me gustaba lo que encontré y me dediqué a ir “vendiéndome al capital” buscando como trabajaba la gente por ahí para aprender. Sí, aprender, en la empresa se aprende, allí se hacen cosas y a hacer cosas es en lo que necesitamos formarnos.

      Cuando releo estas cosas que escribo a veces me siento como uno más de ellos: palabrería que no aporta nada 😀
      Ah, y que conste, yo también tengo un CV bien bonico e impresonal para que “esta gente” encuentre lo que busca en él, a veces, símplemente es que nos amoldamos a lo que nos piden y eso… eso no es bueno.

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