Pasos hacia una automoción “inteligente”

Recientemente, el CEO de Ford aseguraba que la conectividad será la mayor transformación para el automovil. Es cierto que IHS Automotive ha predicho el “peak car” para la próxima década y que el interés por poseer coches se reduce entre las clases medias, por eso los fabricantes saben que deben transformarse para no dejar de ser el principal motor del sistema productivo.

Precisamente el nombre de Alan Mulally sonó como candidato para saltar desde su puesto de CEO en Ford a Microsoft. No ocurrió y probablemente este hecho no tenga ninguna relación con que Ford haya decidido abandonar los sistemas de Microsoft para sus ordenadores de a bordo y apueste por BlackBerry.

Mientras tanto, la guerra por introducir la conectividad y la computación en el transporte continúa y Apple ha cambiado el nombre de su “iOS in the Car” por el de CarPlay cuando se prevé que la semana que viene Ferrari, Volvo y Mercedes anuncien la integración en sus vehículos durante el salón de Ginebra. El sistema, que no es más que una extensión al iPhone que deberá poseer el conductor, competirá con la Open Automotive Alliance de Google, que pretende introducir android en los productos de fabricantes como Audi o GM.

Este puede ser el inicio de una fuerte competición en esta industria, que puede terminar en una guerra de patentes, para conseguir vehículos que, más allá de ser simplemente ecológicos, sean más inteligentes.

Comentábamos recientemente que EE.UU. pretende establecer como obligatorios para 2017 los vehículos con sistemas V2V. Lejos de ser sistemas para la conducción automática y centralizada, los dispositivos vehículo-a-vehículo suponen la capacidad para detectar a otros vehículos y sus velocidades en las cercanías, volviendo la conducción algo más seguro. Y, en un principio, mientras estos no se intercomunicasen con otros dispositivos como el ordenador de a bordo, no debería haber problemas de privacidad. Este paso regulatorio, más que suponer una fuerte restricción, podría ser que conllevase la voluntad de EE.UU. de que sus fabricantes sigan manteniendo el dominio tecnológico, en un momento en que todo apunta a que la producción va a volver al norte de la frontera de México.

Pero ante todo, se abre un nuevo mercado para nuevas ideas y proyectos en el sector automotriz y para la reconversión de sus industrias anexas, no solo desde la perspectiva de la fabricación, sino también del software y las posibles aplicaciones instalables. Eso sí, parece que en una industria tan regulada, la libertad para instalar nuevas apps y añadirlas a los marketplaces no va a ser un simple click, como nos ocurre con los móviles.

Entrada publicada originalmente en Resiliencia!

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