Abstenerse de absolutos

Leyendo sobre Foucault, he recordado cómo tal día como hoy pero hace dos años, Juanjo Pina escribió en su blog una referencia a una entrevista, que me parece una expresión de lucidez de cara a disfrutar de que nada es imperecedero, y por suerte, nuestra forma de ver las cosas tampoco:

«Cuando la gente dice, ‘Bueno, usted pensaba esto hace unos años y ahora dice otra cosa,’ mi respuesta es… [risas] ‘Bueno, ¿crees que he trabajado duro todos estos años para decir lo mismo?’»

Entrevista a M. Foucault en David Gauntlett. Media, Gender and Identity

Porque no solo cambiamos de parecer nosotros mismos, sino que las recetas que dan solución a un problema ocurren en unas condiciones experimentales irrepetibles y a individuos irrepetibles. Porque cada vez nos damos más cuenta, por suerte, de que las recetas contra el poder son inútiles si son universales y lo único universal es la necesidad de ciertas resistencias.

Nadie tiene el derecho de decir: “Rebélese usted por mí, va en ello la liberación final de todo hombre”. Pero no estoy de acuerdo con quien dijese: “Inútil sublevarse, siempre será lo mismo”. No se hace la ley para quien arriesga su vida ante un poder. ¿Se tiene razón o no para rebelarse? Dejemos la cuestión abierta. Uno se subleva, es un hecho, y es por eso que la subjetividad

Michel Focault. ¿Inútil sublevarse? Le Monde, 1979

 Por eso, hoy, me sonrío y pienso de nuevo que eso a lo que todavía podemos o queremos llamar “revolución” tiene que ser aquí y ahora. Sin demandas. Simplemente como una resistencia a la inmovilidad.  Construyendo soluciones a problemas concretos, pensando muchas veces en la posible escalabilidad y reutilización de nuestras acciones, soluciones y proyectos. Pero sabiendo que no son universales y que todo tiene fecha de caducidad.  También nuestra valoración sobre el acierto de una solución.