¿Los métodos avanzan más rápido que los usuarios?

Llegué el otro día a este vídeo vía el blog de Guillem Borrell -profesor e investigador en mi antigua Escuela, pero al que no conozco personalmente-. Cómo bien dice él, para todos los que alguna vez hemos trabajado con ordenadores merece la pena dedicarle media hora.

Yo me quedé estancado con un concepto: “la tecnología avanza más rápido que las personas”, los conceptos se desarrollan, aparecen nuevas tecnologías, métodos y paradigmas, pero los usuarios que ya han adquirido un conocimiento y maestría en el campo son reticentes al cambio. Se diría que las personas son reaccionarias, que tardan en adaptarse a una técnica que avanza mientras ellos se han quedado estancados y esto sería aplicable desde el programador hasta el operario de máquina-herramienta. La nueva tecnología siempre es innecesaria, superflua, desvirtúa e incluso, puede llegar a ser vista como una herejía. Y no, símplemente hace falta pensar de otra forma, pero eso sí, también os cuento el final del vídeo, y es que no hay que perder las referencias del punto de partida.

Pero Guillem ha hecho una puntualización muy importante. Y la ejemplifica así:

Suponed que yo, ingeniero, tengo una reunión con un científico que acaba de producir un spin-off para desarrollar su demostrador en un producto. Yo soy el ingeniero que es responsable de decidir si mando a paseo todo lo que he estado usando hasta ahora y compro el discurso del científico. Me presenta su producto revolucionario y me gusta. Entonces le pregunto…

—¿Hace “cualquier cosa que necesito”?

—Aún no, pero estamos trabajando en ello.

—Eso es un problema, porque si no lo hace no lo puedo usar.

—Pero lo que te he enseñado es una revolución. Debes cambiar tu manera de trabajar para no quedarte atrás. Ya hemos hablado con A y con B y se han interesado por la tecnología.

—Creo que no me has entendido, si no hace “es”o no lo puedo usar.

Supongo que captáis la idea. Es un problema de comunicación. Se trata de intentar hacer un trasbordo entre dos trenes que nunca paran en la misma estación. La parte pragmática intenta evolucionar de la manera menos traumática posible porque un paso en falso puede acabar con su división, mientras que la parte científica entiende que uno debe estar dispuesto a sacrificarse para mejorar.

Porque como bien dice, todo proceso de innovación cumple el principio de Pareto, la regla del 80-20. El primer 80% del trabajo -la idea, el concepto- cuesta aproximadamente un 20% del tiempo de desarrollar y el resto del trabajo, hacer que una tecnología/método/paradigma sea empleable supone el resto de la vida del investigador.

No es que seamos todos unos reaccionarios –que también-, no es que vivamos a rastras de visionarios, sino que tras los fuegos artificiales, las primeras direcciones y las ideas, todavía queda mucho por trabajar y la información no es conocimiento. Las técnicas necesitan madurar y las pautas de comportamiento llegar a un consenso estacionario en el que sean aplicables para llegar a generar cambios de paradigma. Como dijo David Hestenes en su Reforming the mathematical language of Physics (pdf):

The possibility that mathematical tools used today were invented to solve problems in the past and might not be well suited for current problems is never considered…

One does not have to go very deeply into the history of physics to discover the profound influence of mathematical invention. Two famous examples will suffice to make the point: The invention of analytic geometry and calculus was essential to Newton’s creation of classical mechanics. The invention of tensor analysis was essential to Einstein’s creation of the General Theory of Relativity.

The point I wish to make by citing these two examples is that without essential mathematical concepts the two theories would have been literally inconceivable. The mathematical modeling tools we employ at once extend and limit our ability to conceive the world.

Lo dicho, necesitamos herramientas nuevas para pensar de formas nuevas, pero una vez concebido algo necesita madurar, penetrar y decantar el consenso social o tecnológico, y eso que es el 20% del trabajo, lleva mucho más del 80% del tiempo.

Una crítica “¿Los métodos avanzan más rápido que los usuarios?

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