La militarización de internet

Resulta curioso que gran cantidad de medios hagan referencia a la búsqueda de métodos de computación cuántica por parte de la NSA para el espionaje y control de individuos e infraestructuras y que lo hagan una semana después de la charla de Jacob Appelbaum en el Chaos Communication Congress.

Pocos han referenciado la fuente, pero lo cierto es que el CCC es uno de esos congresos que ha sido siempre visto como  la típica reunión de paranoides (o de una vanguardia underground en los albores del uso público de internet dependiendo desde dónde se mire). Hoy, tras 30 años, sigue siendo una importante reunión de activistas, opositores gubernamentales y hackers que es capaz de mantener su seriedad y fuerza manteniendo métodos como los de 1984, como por ejemplo la prohibición de fotografiar a los asistentes. La que fue una vanguardia tecnológica vista como residual y “bizarra” se ha convertido ya en referencia de las masas no especializadas y su agenda, ahora que el miedo por la privacidad se extiende. Aquellos a los que les molestan las cámaras de seguridad callejeras ya no son solo los chicos de la capucha negra.

Pero la perspectiva realmente demoledora de la conferencia de Appelbaum no es la enumeración de herramientas que reconoce, sino el fin de internet como una frontera por explorar, incluso el fin de un internet feudal en el que el individuo cede su libertad a cambio de servicios y seguridad. Al igual que las policías contemporáneas, internet se militariza y, al menos dos estados (China y EE.UU.) estan construyendo vastas estructuras y potentes tecnologías que solo tienen por finalidad el ejercicio del poder y el binomio represión/seguridad, que nunca serán términos aislados. La charla puede ser demasiado técnica, pero es un catálogo de mecanismos capaces de ejercer la fuerza en silencio, y por ello merece la pena conocer qué tecnologías se prevén:

Uno de los artefactos culturales más importantes del 2013 ha sido el auge del distopismo en la sociedad. No sé si es porque Black Mirror ha ido cuajando o porque la crisis favoreció el alumbramiento masivo del Bitcoin  tras los sucesos de Chipre.y la entrada de la Liberator y los drones en el discurso. Pero esta charla parece haber roto las esperanzas utópicas depositadas una tecnología salvífica de muchos, y no solo de tecno-ilusos y fans a remolque de la tecnología sino de desarrolladores han visto como hay fuertes estructuras en la pugna y como el juego se ha vuelto a acomodar en los grandes combates del lado de los que ya detentaban el poder.

Si la criptografía, u otras medidas de seguridad, han sido empleadas siempre solo por quien las creía necesarias y el hombre de la calle digno y normal siempre ha creído que no tenía nada que ocultar, ahora el juego se vuelve a mostrar muy desigual para el pequeño activista que quiere tirar unos samizdats en una avenida contra un Estado vigilante. Ahora parece que unas meras criptoparties y congresos no van a ser suficientes para proteger del miedo a trabajar ocultamente a quién todavía piensa en una frontera del sistema que sigue siendo profundamente ilegal. El mundo es un sistema complejo, en el que las fuerzas van estirando, y es la rebeldía y la disidencia las que generan todo cambio y es por ello que, si el miedo es generalizado, parece no haber escapatoria frente a la paralisis social. Por ello, todos elegimos nuestro modelo reduccionista y empujamos en su dirección.

Es por ello que no hay mejor despertar que la ruptura de un sueño en el que unos simples bitcoins e impresoras 3D iban encaminadas a salvar el mundo, porque el debate no es símplemente qué será de la criptografía post-cuántica, sino buscar cómo encauzar el activismo para que este sea una perpetua lucha contra aquellas instituciones que quieren acumular y centralizar poder. Más aún cuando este poder tiene objetivos estrictamente de control y no solo son un residuo de un servicio prestado que necesita de amplias infraestructuras.

Hace un tiempo leía un artículo imprescindible escrito por J.R. Willet en el blog de Lifeboat en el que hablaba de un futuro distribuido y distópico sin control y regido por principios de miedo, violencia y búsqueda de seguridad distribuida y de cómo él se habia convertido en un usuario de vanguardia de divisas distribuidas para prevenir el futuro distópico, no porque lo deseara, pues no confundía un mundo en el que hay que ocultarse con una utopía. Ese mismo discurso me parece ampliamente empleable para el miedo a un cielo cubierto de drones y como gestionar la invasión de la propia privacidad.

En ese mismo orden, el propio Appelbaum le recordaba al Parlamento Europeo que la seguridad solo puede provenir de forma distribuida y transparente (libre, abierta), pues es la única estrategia para generar confianza. Porque corremos el peligro de que visiones como la de David Golumbia y su artículo sobre cómo los “ciberlibertarios” estan borrando el paradigma de la izquierda, pues, pese a interesante y sobre el que merece la pena volver para tratar otros aspectos, en este momento, la militarización de internet, merece ponderar si es necesario un discurso único y capturable, además de temeroso de la tecnología o requiere de nuevas estrategias.

Así, la contestación de McKenzie Wark -autor del A Hacker Manifesto– en su artículo “Contra el determinismo social”, llamando a la necesidad de la imaginación tecnológica como generador de herramientas que no pierden su visión humana ni humanística:

¿Por qué uno no puede ser un construccionista tecnológico? ¿Por qué ese concepto no tiene siquiera derecho a existir? ¿Y por qué  uno no puede acusar a los deterministas sociales de usar una metáfora poco fiable en la que plantean el problema dando siempre una explicación en la que el mundo se apoya sobre sucesivas tortugas que se apoyan sobre otras tortugas hasta el fin del universo?  ¿Y por qué las tortugas [las explicaciones] tienen que ser sociales y no tecnológicas? El juego está amañado, ya ves. Contra el fetiche de la técnica, el humanista blande el fetiche de lo social. Y sobre esa base se ha hecho prácticamente ningún progreso en el pensamiento de la relación entre lo técnico y lo social desde hace treinta años.

McKenzie Wark, Against Social Determinism (malamente traducido)

Puede parecer que este debate, con estos últimos dos artículos poco tienen que ver con la captura de internet y la necesidad de buscar nuevas fronteras o incluso nuevas herramientas de comunicación, pero entrañan el principal debate sobre cómo la tecnología puede o no puede generar más libertad y bienestar que el que arrebata y de cómo, solo mediante una disidencia construccionista se puede responder al miedo de estar siendo controlado por actores impensables. Y precisamente lo que demuestra el tipo de público del CCC  es que no hay distinciones entre los tecnólogos y los humanistas -e incluso coinciden en los mismos cuerpos-, pues ambos tienen problemas en mente que solucionar y fronteras que desplazar o romper.

5 críticas en “La militarización de internet

  1. A mí sí me parecen muy relacionados los últimos artículos. Especialmente me gustó la idea de poder construir ‘forks’ para encauzar tu propio entorno, que creo que aplicaría también a la privacidad. En un ‘fork’ renuncias a parte de la comunidad alrededor de ese producto y a muchas otra “comodidades” como el efecto-red…

    Por otro lado, siempre que leo tus posts se me multiplican las pestañas abiertas, por eso los aplazo 😉 En este caso, descubría a Mckenzie Wark entre otros e, inevitablemente por mis lecturas y escritos de estos días, relacioné esa cita con la TAR que creo que es un primer paso para superar esa dicotomía determinismo social – determinismo tecnológico. Aquí una revisión interesante de una entrevista suya al hilo de Occupy que tiene una estribillo interesante:
    ” No se puede ocupar una abstracción ”
    muy acorde a la TAR y que aplicaría también al caso de la militarización de internet, ¿dónde exactamente ocurre? ¿cómo enfrentarse a ella? o mejor, ¿a partir de qué base es mejor hacer el ‘fork’?

    • No quería contestarte hasta sacar un rato para leer el capítulo de Latour que recomendabas hoy y me has dejado con ganas de leer el texto completo, que, por cierto, se suma a la lista de espera con “Técnica y civilización” de Mumford al que eché el ojo después de que lo destacases -y de que apareciera en un libro de Relaciones Internacionales- y que a mí me había pasado inadvertido.

      Creo que apuntas muy bien cómo Wark cuaja perfectamente ahí, pues también busca ajustar ahí ese “construccionismo” tecnológico frente al determinismo de cualquier clase. Más aún, me atrevería a decir que están muy en la onda de la primera definición de tecnología que me dieron, imagino que en alguna clase de instituto, y que puede sonar simple, pero que la reducía a cualquier creación humana. Inocente o no, para mi es evidente que una tecnología no es neutral, pues de desarrolla y fomenta en un entorno y con una voluntad concreta -o como un agregado y sucesión de ellas- para un fin, de ahí, que no sea más que una herramienta trans-formadora más. Esto podría ser discutible, pero no si se observa a una concreta desde una perspectiva del actor-red o incluso como un dispositivo de Foucault en el que forma parte de una red interconectada y donde las particulas se ven alteradas por su observación o un cambio en la red.

      Realmente ahí, puede parecer que internet es un hiper-objeto o una abstracción, pero es una suma de técnicas, protocolos, etc. empleadas por actores que la cargan de contenidos o la utilizan para interconectarse. La interconexión puede ser un abstracto, pero volviendo a la conferencia de Applebaum, veo que la “militarización” transmite una suma de ataques concretos, un despliegue de tecnologías concretas que atentan contra protocolos concretos -ruptura de claves, monitorización de…-.

      Más aún, hay algunas plataformas que han pasado a ser “lugares”, Facebook, Twitter, el e-mail 2.0… por poner un ejemplo, son plazas militarizables o vigilables concretas. Y las migraciones para evitarlas son formas de superarla (así puedes empezar a usar otra tecnología, encriptar tus mails, redes Tor, alternets, twister en vez de twitter…), pero para el que está acostumbrado a esa plaza o territorio concreto son un exilio y la pérdida del entorno de confianza.

      Más allá de la militarización o el exilio -vaya términos más feos-, el concepto del fork como herramienta comunitaria de adaptación al entorno es muy interesante. Es la posibilidad de querer seguir continuando algo cuando diverges de las opciones que han tomado otros desarrolladores que tienen el control o con los que no tienes confianza, ganas de coexistir, o símplemente una visión distinta. Y es un poco lo que hace considerable neutral a una tecnología, que puede ser usada por otros con otros fines. Aunque realmente es una opción política de mayor complicación para aplicar cuando se sigue compartiendo un territorio, que por defecto es un sitio en el que hay que tomar algunas decisiones comunes -para mediar las externalidades de las acciones- [aunque ya comentábamos el otro día que ocurre en el entorno urbano donde conviven relatos e identidades que se han ido disgregando y remezclando con tamiz de convivecia e identidades débiles]

      Y en el caso de “cosas relacionadas con internet” el fork es un ejemplo claro de que se idean variantes a una tecnología existente para permitir una estructura social distinta -más p2p, por poner un ejemplo- lo que difumina el margen entre si es un fork social o tecnológico.

  2. Hola, me gusta mucho la relación que se sugiere entre todos los conceptos que expones. La realidad de que la tecnología no tiene un valor en sí misma, sino que el valor se lo va a dar el uso que se le dé (independientemente de la intencionalidad con que se construyó, si bien es cierto que esa intencionalidad parte con una posición inicial de ventaja) en relación al contexto general en que se utilice, hace inevitable asumir la necesidad de acercarse a esas tecnologías, estudiarlas, y una vez comprendidas en su contexto, utilizarlas o (si fuera necesario) adaptarlas en la dirección y sentido encaminados a materializar los valores que uno desee imprimar en su entorno. Así, el conocer y el hacer, no sólo respecto a la tecnología sino también al entorno, se muestran necesariamente inseparables para poder ejercer cualquier tipo de transformación.
    Tanto para que se facilite ese conocimiento, tanto social como tecnológico, como para llevarlo a la práctica, no hay otra vía que la de operar al margen de cualquier herramienta centralizada que tuviera capacidad de alterar en un momento dado las condiciones del hacer, recurriendo, para evitar la centralización, a las formas distribuídas y claramente expuestas. Entiendo que una vez que uno ve más allá de las fronteras de la falsa seguridad, todo se vuelve inseguro, y que cueste deshacerse en un principio de cierta sensación paranoide, de presecución y control por esos ‘actores impensables’ que comentas. Pero una vez que esa persona tiene cierto conocimiento sobre el entorno y las posibilidades tecnológicas tanto en un sentido (el del poder) como en otro (el de la liberación), y más sabiendo de la necesidad de la distribución y la claridad, ahí ya me cuesta más entender por qué en algunas de esas personas sigue existiendo la necesidad de operar en sus nichos ocultos más allá de los motivos obvios de una posible represión que supuestamente deben conocer bien.
    Esto me lleva a pensar si en el fondo esa persistencia ocultista podrá venir de una visión de la estructura de internet, alejando mucho mucho la vista, como de una estructura centralizada, dentro de la cual podemos movernos con cierta libertad pero cuya estructura limítrofe no tenemos capacidad de alterar. ¿O sí?

    • Hola Dani, perdona por haber tardado en contestar.

      Sí, como bien comentas, la cuestión sobre la neutralidad de la tecnología es, cuanto menos, engorrosa. Una vez que la una tecnología (una idea) se hace pública, su idea, concepto y uso quedan a merced del usuario o diseñador que la vaya a reinterpretar y reutilizar con fines probablemente dispares de los originales. Sin embargo, creo que es importante seguir visualizando a toda tecnología como algo construido para un fin concreto (desde lo escrito en un libro hasta un AK-47). Justo ayer leía una interesante perspectiva del “científico del diseño” como “constructor de mundos”. Seguir viendo las cosas de esta manera es importante para tener claro que el uso de determinadas “cosas” nos lleva a comportarnos y actuar en consecuencia dadas las restricciones que nos imponen sus limitaciones de diseño.

      Quizá es más fácil de visualizar ligado al software o a internet, está claro que sistema diseñado para funcionar de forma centralizada fuerza las interacciones y las dependencias de sus usuarios en esa dirección y que, por lo tanto, es necesario construir tecnologías que construyan mundos en los que se favorezcan nuestras propias formas idílicas de ver las interacciones entre las personas a raíz del uso de las mismas.

      De ahí la necesidad de operar muchas veces “desde fuera” del sistema. Creo también que estas herramientas “oscurantistas” no sirven para el funcionamiento de un contrasistema, sino simplemente para mantenerse al margen, es decir, empezar a construirlo. Este post está escrito un poco a la sombra de una serie de conversaciones en las que usuarios y desarrolladores de tecnologías pro-privacidad y pro-distribución perdieron cierta esperanza al ver el vídeo y observar que las que ellos creían que eran barreras infranqueables eran intervenibles por actores “demasiado fuertes”. Ya no era un debate sobre descentralización, sino sobre cómo cualquier cosa en la que confíes puede ser capturable cuando se extiende y se vuelve importante.

      Comparto totalmente contigo esa visión de la necesidad de claridad y distribución. De hecho, esa “visión idílica” que te comentaba un poco más arriba para mi incluye inherentemente la posibilidad o la necesidad de tratar siempre con gente en la que confío y, por tanto, en la que la transparencia es imprescindible para ello. El secreto y la necesidad del mismo llega con el miedo o la necesidad de construir cosas ocultas a los demás. Como apuntas, las tecnologías de privacidad surgen en un entorno de miedo y son necesarias en entornos peligrosos y represivos.

      Sinceramente, cuando un grupo o colectivo comienza a necesitar de asegurar sus conversaciones con respecto a miembros del mismo grupo es porque existe una desconfianza, miedo o “algo que ocultar” y sólo puede llevar a la escisión, separación y conflicto en el grupo (el fork que comentaba Ester). Por eso estas tecnologías son tan necesarias en fracturas que llevan a luchas que nunca han sido simétricas, porque hay actores que tienen mucha más capacidad para actuar monitorizando los movimientos del individuo (o grupo pequeño y/o con menos poder) y escudándose en su institucionalización para predecir sus movimientos como “sedicioso”.

      Es un problema de romper fronteras, y estirar de ellas hacia nuevos horizontes, por eso sí que son necesarias medidas de ocultamiento frente a las estructuras que te amenazan. Pero si la dinámica que se quiere cambiar, y que es maś deseable, es buscando vivir sin miedo y en un mundo con menos tramas (con poder) ocultas, la lucha transparente también es necesaria, pero no significa que no sean necesarias medidas de protección. Símplemente es la diferencia entre la micro-clandestinidad como un fin o como un medio.

      Sin embargo… yo no creo que el problema sea que exista una estructura centralizada de internet por la que nos movemos. Al revés, sí que creo que es cierto que el usuario mayoritario prefiere el uso de estructuras y plataformas grandes y sencillas, que actualmente están centralizadas, pero es una decisión personal el emplearlas o no. Con respecto a cambiarlas, sí que creo que se puede y creo que se están construyendo proyectos muy interesantes que suponen alternativas no centralizadas a un internet donde cada día algunas plataformas se hacen cada vez mayores (y por tanto aumentan el control monopolístico sobre muchos individuos y son capaces de imponer su visión del contrato de uso). Sin embargo, la lucha está en acercarlas a quien no ha tenido posibilidad de elegir y que ahí tome la decisión de si desea utilizar un canal donde la información es lineal y dirigida -masiva- o uno por donde pueda navegar. Y ese construir y mostrar las alternativas no es proselitismo, es una primera aproximación de andar por casa de qué debería ser el activismo para mi.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>