La certificación energética de viviendas y licencias, la de Windows entre ellas

Hace ya unos meses que lleva dando vueltas por la blogsfera ingenieril -y arquitectónica, y las listas de correo de los Colegios- la obligatoriedad de certificar la eficiencia energética de los edificios dispuestos a alquilarse o venderse. Es la típica cosa que me hubiese pasado por encima si no fuese por el movimiento en exceso que está generando. Y mira que yo pensaba que no era para tanto. Un trámite.

Como todas las aventuras mal planeadas, entró en vigor la obligatoriedad y, por poner el ejemplo de cercanía de las tierras bizkainas, el registro no se creó hasta un mes después. ¿Qué veo ahí? Un plan del Gobierno estatal para tener a los Colegios -guardianes de “la profesión”- calmados un tiempo (mientras algunos echan cuentas de a cuantos certificados tocan por arquitecto técnico) mientras las CCAA aprovechan para recaudar e imponer una tasa por registrar el certificado, que algunas comunidades ya han tenido que retirar en un acto de magnífica coherencia y planificación. Amén de que todavía no está claro de si hay que visar los proyectos ni estar colegiado (yo entiendo que sí, al final es “ejercicio libre de la profesión”).

Una breve búsqueda permite ver cómo han proliferado los blogs de ingenieros y arquitectos que intentan vender sus servicios al caerles “el premio” de tener la licencia para ello. Esto de tener una profesión con atribuciones tiene sus ventajas, de vez en cuando descubres que tienes la autorización estatal para hacer determinados trabajos que otros, muchas veces con mejor formación, no están autorizados.

Cómo no, la disputa de los precios y la esquizofrenia sobre la aparición de “profesionales” que malvenden su trabajo aparece entre los más formados, más profesionales, mejor certificados o símplemente no dispuestos a vender a precio de mercado su trabajo -estar acostumbrado al proteccionismo profesional es lo que tiene-.

Es comprensible la visión de que un trabajo rápido y mediocre puede llevar a una peor “calificación”, pero el problema de los precios no surge de ahí, sino de la sensación de no necesidad por parte del cliente -en este caso una persona que quiere alquilar su piso- de tener un certificado que para él no deja de ser mera burocracia en un piso en el que no va a habitar, recordemos que lo va a vender o alquilar.

Si el certificado tuviese un valor de mercado real y existiese una necesidad del mismo, esta surgiría por parte de aquellos que estamos buscando alquilar un piso, que deberíamos exigírselo al vendedor para conocer el estado del mismo, estimar los gastos o las posibles mejoras que tendríamos que hacerle. Al no ser esta una exigencia, al no existir esa necesidad en el potencial cliente para el certificado energético, carece de interés un proyecto de certificación que vaya más allá del trámite y los datos necesarios para seguir el procedimiento de cálculo más básico .

Al final, yo nunca sabré si el certificado que me enseña el propietario de la casa que voy a alquilar costó 40 o 250€, si era superficial y usaba datos default o si el certificado lo firmó un primo que le había prometido una A -la mejor nota, pues cómo no, la ética profesional no está de moda-. Sinceramente, para tal inutilidad, mejor hubiese sido que el Estado, puesto a imponer, hubiese impuesto una tarifa regulada.

La cuestión está en que el otro día descubrí, por azares de la vida y amigos trabajando en esto, que yo tengo la licencia para certificar viviendas y me puse a buscar el método reglado para hacer estas cosas -sí, claro, hay una norma, si no, ¿cómo vas a hacer comparaciones?-. La tarea parece muy fácil a nivel conceptual; pero al final y en la práctica todo se reducirá a hacer unas mediciones e introducirlas en un software… que solo es compatible con el SO de Microsoft, Windows -sí, me lo confirmaron en el IDAE-. Ya iba a poner el grito en el cielo cuando, oh, qué menos, existe el código fuente a nivel extremo: la justificación técnica. No puedo decir entonces que el Estado impida la realización de este trabajo a aquellos que no posean ni estén dispuestos a pagar una licencia de un desarrollador que no tiene nada que ver con el sector, pero sí, que se contrató un proyecto a una consultora para que desarrollase un software solo compatible en máquinas con dependencias de grandes oligopolios informáticos para desarrollar un trámite que dista poco de ser simplemente burocrático.

Pero bueno, qué se le va a hacer, parece que todo lo que suene a energía es un juego de monopolios en los que algunos se quejan al descubrir que el 40% de sus ingresos eran subvenciones para luego evitar que el pequeño individuo pueda romper con su omnipotencia gigantista subvencionada. Pero ese es otro capítulo de este juego de tronos y este se suponía que iba a ser un apunte rápido.

7 críticas en “La certificación energética de viviendas y licencias, la de Windows entre ellas

  1. Pues así está la cosa. ¿Quieres que te haga una certificación energética? Que yo también tengo atribuciones, incluso tengo experiencia previa, auditoría a manita, que da mas caché.
    Pero vamos lo que dices, se nos está metiendo el estado hasta en la sopa y encima lo hace fatal. Yo me sigo preguntando para qué sirven los colegios profesionales, que es necesario visar y que no, parece más una mafia con sus redes extendidas a ver lo que cae, que otra cosa.

    • Esto de las certificaciones energéticas de viviendas en un juego en el que todo ingeniero al que te encuentras o que tiene un blog se ofrece para hacertela :D. Personalmente, si me tocase tener que hacer alguna, me cogería la normativa y, a manita como bien dices, me la haría, tampoco era tan compleja como nos quieren vender algunos. Pero sin más, me parece un trabajo en exceso rastrero, es como ser el notario de la ingeniería.

      De todos modos, con lo de los colegios, lo tengo claro, como bien dices son…. una mafia. Una asociación obligatoria con monopolio (no puede haber dos colegios distintos en una misma región, y el mio al menos es estatal y no provincial) que intenta ¿velar? por la profesión, pero que no deja de ser la esencia antigua de los gremios del cuerpo de ingenieros del estado pre-industria e industrial (o del estado orgánico fascista, no sé qué me suena peor)

      De todos modos, lo de que ya no esté del todo claro qué se visa yo lo veo una ventaja: significa que los desarrollos que se están haciendo ahora no son cuantificables ni legislables ni facilmente incluibles en la normativa. Antes todo era muy facil: aeropuerto, carretera, puerto, aerorreactor… los proyectos de la era industrial eran sencillitos, abarcables y muy encapsulables en grandes categorías.

      Hoy en día, sin embargo y barriendo para casa ¿quién firma un avión? De mi promoción no conozco más que a algún pedante colegiado -aunque quizá en breves también lo haga yo- porque para participar en proyectos internacionales, estar colegiado es lo de menos, lo importante es lo apto que seas y sí, están haciendo aviones gente que en el papel que les dieron al salir de la universidad ponía que eran ingenieros industriales, físicos, matemáticos… qué más da si saben hacer su trabajo y mejor que tú, aceptalo, pero no, es intrusismo laboral. Ojo no les saques el tema a los ingenieros civiles o los arquitectos.

  2. Ya lo se, ya. Y tampoco se lo saques a los informáticos, que están resentidos por no tener colegio, que ansia de capturar rentas del estado… Yo la carrera que estoy haciendo ahora no tiene colegio y no tenemos tanto problema, es cierto que somos menos y que la mayoría somos industriales técnicos pero vamos, por no tener colegio no nos rasgamos las vestiduras.
    Por otra parte para ser un “informático de pueblo”, como el que colgaba Juanjo ayer en sus enlaces, no es necesario ser Ingeniero Informático y para programar PLC o robots no es necesario ser Ingeniero en Automática como piensan muchas empresas hoy en día.

  3. Hola chicos! Por mi parte, aunque mi madre bien que enmarcó el título, no entro en el grupo de los arquitectos a los que no les puedes sacar el tema :)
    De hecho, no sólo es que los colegios sean un monopolio que cobra rentas de actividades económicas supuestamente liberadas, es que además (burbujas mediante) la mayoría están muy endeudados y van como locos buscando pasta. Fíjate que ya no importa tanto qué se visa y qué no, como que necesites estar colegiado para firmar, así intentan que haya muchos entre los que pagar derramas…

    Pero bueno, eso es un tema infinito y que no “ompli panxa” 😉

    A la certificación. Por Javi, que empezó en mimbrea y ahora está bastante al día del tema de tanto que le preguntan, sé de las quejas de precios y tal. Yo también creo que se debería haber puesto un precio fijo. Al final es un “impuesto externalizado” igual que los que lo hacen son “funcionarios externalizados” que deberían haber exigido un precio fijo, pero claro…

    Ése es el gran juego del estado con los profesionales. Les dice que son muy importantes y que sí, que sí, que tienen un monopolio pero luego “liberaliza” la profesión eliminando (e incluso persiguiendo) intentos de fijar precios de los colegios. Resultado: los profesionales pagan igual que si tuvieran un monopolio, pero cobran como si no lo tuvieran. ¿Por qué? Porque, al contrario que las eléctricas, no son una pocas empresas, sino muchísimos profesionales autónomos o en pequeñas empresas. Quizá eso es lo que quieren desincentivar. Como en la energía.

    Bueno, que me enrollo… lo de windows, un ejemplo más de lo atrasados que están y de lo poco coherentes. Siguiendo con la idea de que es un “impuesto externalizado” deberían haber hecho un portal accesible desde el que pudieras hacer los cálculos y bonificar la formación ya que están 😉

    En cualquier caso a mí la idea de etiquetar una casa se me hace surrealista (y no por mal, eh) simplemente se me hace extraño. Lo seguiré pensando para ver si etiquetamos los dinamos :)

    • Amén a toda la primera mitad!

      Con respecto a cómo funciona el sector de la arquitectura, no tengo mucha idea, pero no creo que se quieran cargar al pequeño estudio de arquitectura y que todos esos estudios fuesen parte de las grandes constructoras (asalariados y a sueldo). Las mismas constructoras tendrían un problema laboral bastante gordo para quitarse de encima a profesionales “de muy alto nivel”, además, siendo la edificación es un sector con muchos proyectos pequeños, no como las infraestructuras.

      Por lo demás, tampoco voy a entrar en el asunto de la liberalización, omnibuses y demás que está tan de moda entre “vosotros” ahora, pero yo quizá sea de los que se alegren de los cambios y ya tuve mis disputas por esto en la Escuela sobre todo ateniéndome al “monopolio” colegial: entiendo quizá la necesidad de estar asegurado, pero que pueda elegir yo cómo no estaría de más.

    • Sólo por aclarar: no quería hablar de liberalización, sólo intentar entender la estructura de trabajo que hace que tantos profesionales se den la cabeza contra la pared con esto de las certificaciones. Por eso hablaba de los falsos monopolios y funcionarios externalizados…

      ¡Pero hablemos de ella! A mí me gustaría que liberarizaran todo, pero de verdad. Quiero decir que no haya que pasar por ningún tipo de profesional acreditado por el estado, ni ingenieros, ni arquitectos,… quien sepa hacer un edificio, un avión, que lo haga. Así que imagínate las disputas que hemos tenido nosotros…

      Como tú dices, quizá entraríamos en: tanto cubre tu seguro tanto puedes abarcar, pero creo que sería más divertido. Ya pasa en muchos países pero viendo la descomposición galopante, en España creo que tardará.

      Aclarado 😉

      Sobre los pequeños estudios: Por lo que nosotros vemos en el entorno, la sobrecarga de costes burocráticos (por impuestos, colegiaciones, visados, tal tal y por cantidad de trabajo burocrático que tienes que hacer) sí que puede llevar a lógicas recentralizadoras, pero se suelen hacer subcontratas o falsos autónomos, no se contrata a tanta gente o se hace en precario… Que sea una tendencia es sólo una intuición, pero ese entorno y cosas como que ahora (en 2013!) ha aparecido un convenio laboral y un sindicato de arquitectos (lo nunca visto) me hacen pensar que por ahí puede ir el sector… Además, aunque en arquitectura y en pequeños estudios es más exagerado, creo que sería igual para cualquiera que se dedique a actividades monopolizadas, incluso en los planes de estudio se van juntando. Iré contrastando por curiosidad…

      Con eso: ahora mismo yo veo varios futuros paralelos para los profesionales: ser trabajador precario de los grandes, sean estados sean grandes empresas (también puedes hacer carrera en éstos y dejar de ser precario ascendiendo…), pelotazos en plan startup (creo que los arquitectos no suelen ser tan espabilados pero también empiezan…) o ser profesional liberal de verdad, hacerte tu compañía comunitaria y hacer lo que te gusta sorteando obstáculos varios y renunciando a rentas… Quizá sea una visión muy corta, ¿conocéis otros casos?

      ps: porfa, no nos digas “vosotros” ni con comillas, que me erizo… y además provoca que me enrolle mucho :`/

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