“Industry as a service” contra el proletariado del conocimiento

FuturoVillemard1910La lucha por la propiedad de los medios productivos ha sido un símbolo de la necesidad de empoderamiento desde que a alguien se le ocurrió la genialidad de que la no tenencia de los mismos conllevaba la sumisión a aquel que los poseía y, por tanto, había de vender su fuerza de trabajo.

La reducción del óptimo en las escalas de producción y la facilidad de acceso a la información hace tiempo que han permeado la idea de que la economía de la producción ha dado paso a una economía del conocimiento en la que la posesión de capital para adquirir medios productivos -o los propios medios- no implica independencia y poder si esta no va acompañada del conocimiento que trasciende tras aquello que se está produciendo.

Los restos de la industria tradicional que todavía quedan en pie suelen basar su modelo productivo en la explotación de tecnologías de terceros desarrolladores, sometidas a fuertes restricciones intelectuales que frenan la posibilidad de interactuar con el conocimiento tras de ellas frenando la innovación. Aquel que posee los medios productivos no es más que un arrendatario del conocimiento tras la maquinaria y los productos que derivan de ella.

De esta forma, no solo los trabajadores de las cooperativas industriales de nuestro entorno no son dueños realmente de su capacidad productiva, sino que el industrial clásico también es un mero escalón más dentro del proletariado en una sociedad del conocimiento. Y sin embargo, la industria es reaccionaria a su propio empoderamiento. La industria sigue siendo reticente a adquirir las riendas de la tecnología de que dispone, las factorías siguen sin aportar grandes soluciones con alto valor añadido al producto que tienen entre sus manos, y prefieren seguir explotando sus tecnologías mediante el sudor , y no la innovación, siempre en la frase de frenado de las curvas de innovación.

En el debate clásico entre los centros de poder y las periferias, los centros quedan definidos como aquellos lugares capaces de exportar conocimiento, ideas que algunas se convertirán en producción, y solo una parte de ella se podrá pesar en toneladas. La industria empoderada es aquella capaz de prever y anticipar las necesidades que serán necesarias cubrir y de qué herramientas dispone. Para ello es necesario divisar y construir inteligentemente un relato de las tecnologías a nuestro alcance e insertar el verdadero factor productivo de esta nueva economía: conocimiento e ideas.

La posesión de una tecnología productiva, ni siquiera imponiendo los métodos represivos de los derechos de autor, no convierte a su dueño en una pieza insustituible, sino en un proveedor fácilmente reemplazable de fuerza de trabajo poco cualificada. Y no, comprar un ordenador cuántico no convierte a una empresa en un centro de alta tecnología al igual que el usuario de una computadora no es ingeniero informático –aunque tenga un certificado del estado que lo diga-.

Y por ello el mercado de trabajo evoluciona, porque al igual que con la llegada de la revolución industrial las necesidades de cualificación de los obreros fueron cambiando hacia el conocimiento de como emplear y reparar la maquinaria, éstas siguen avanzando conforme la automatización de los procesos y la cada vez mayor individualización de la producción traen consigo la necesidad de emplear soluciones concretas y adaptadas para problemas concretos.

El mito del bricoleur renace con la necesidad de la industria de ser un reciclador tecnológico. La industria empoderada es aquella capaz de dar y ofrecer soluciones que añadan valor al problema que tienen entre manos, el conocedor y el creador son los únicos capaces de ofrecer un bien valioso e insustituible, mientras la innovación acelera con la abundancia generada por proyectos que una vez han resuelto un problema, pueden ser el punto de origen a otros bien dispares.

Al igual que la industria del software pronto aprendió que la vía resiliente de producción  no es el bloqueo del código sino la generación de servicios a su alrededor, la nueva industria pesada por reconvertir puede encontrar un nuevo nicho en el servicio y el conocimiento como verdadero medio productivo y de la tecnología como herramienta accesoria.

Y en este ambiente, mientras parecía que la industria reaccionaria se negaba a ver esto a nuestro alrededor, lo que se vió el sábado pasado en el Eraldalab es un panorama esperanzador. Quizá hasta se pueda llegar pronto a hablar de una industria empoderada de conocimiento, de una Industry as a Service.

13 críticas en ““Industry as a service” contra el proletariado del conocimiento

    • Gracias David! Necesitaba guardar por escrito la genialidad del concepto de IaaS y las vueltas que justo ayer hacía una semana me deprimían sobre los industriales tecnoproletarios y su reaccionarismo.

      Pero vamos, la vuelta que le acabas de dar con el post, esa sí que es la parte esperanzadora!

    • Gracias, Juan! Pero no deja de ser prácticamente lo que en ciencia llamarían un Paper-Review 😀

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>