Fisker y Tesla contra el coche eléctrico

tesla-fisker-coche-electrico_optFisker quería fabricar vehículos eléctricos premium y, tras comenzar fabricando en Finladia, uno de los pasos fue recuperar una antigua factoría de General Motors, que revitalizaría las posibilidades laborales en Delaware. Pronto, su incapacidad para rentabilizar las subvenciones del Departamento de Energía de los EE.UU. comenzó a ser controvertida: tras su bancarrota,  se sumó que los dos principales interesados en la puja eran los propietarios del mayor autopartista chino, Wanxiang, y del fondo hongkonés Hybrid Tech Holdings.

Sin embargo, no sorprendió cuando en marzo se permitió a la compañía seguir invirtiendo en su factoría tras ser adquirida por Lu Guanqiu, propietario de Wanxiang. Como había advertido el Departamento de Energía, Fisker está obligado a mantener la producción (y el trabajo) en los EE.UU. y así competir en su propio país con los Tesla de Elon Musk.

Sorprende todavía menos que la verdadera intención de Lu sea convertir Wanxiang en un fabricante de vehículos eléctricos que dispute el que se estima como mayor mercado para Tesla: China.

El propio Musk anunció hace menos de un mes su voluntad de construir una red con “varios cientos” de puntos de recarga y centros de servicio para sus Tesla en el país asiático. La gran concienciación sobre los problemas mediambientales en China prevé un incipiente futuro para el mercado del coche eléctrico. Pero una explosión de su uso puede producir un problema en el suministro eléctrico, unido a la necesidad de buscar una matriz energética más limpia. Ésta, casi inevitablemente, pasará por el gas, según apuntaba Reuters, aprovechando la coyuntura del acuerdo firmado con Rusia.

Mientras tanto, Tesla continúa su lucha por emplear una tecnología hasta ahora destinada a los telefonos móviles, las baterías de litio, con ayuda de Panasonic. Ya ha comenzado a construir su controvertida y anunciada Gigafactory para suministrarlas. Musk no desaprovechó la oportunidad para incitar al patriotismo productivo asegurando que buscará materias primas locales evitando otros países donde su “producción es más contaminante”.

Tesla se convirtió la semana pasada en el mayor fabricante de automóviles de California, al menos según un índice que hemos observado importante en esta disputa: el número de empleados. Sin embargo, pese a lo sonado de esta competición entre Lu y Musk por la fabricación de vehículos eléctricos, las automovilísticas clásicas -a las que se sumarán los fabricantes chinos- todavía tienen mucho que decir. Seguirán apareciendo y desapareciendo nuevos actores arriesgando en la búsqueda de nuevos vehículos y conceptos. ¿Recordais que la china Qingbo Investment compró Saab para fabricar vehículos eléctricos? El martes paró su producción “temporalmente”.

Entrada publicada originalmente en Resiliencia!

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