Cara desconfianza

saabbrasil3Tras más de diez años para cerrar la licitación, Brasil adquirirá 36 cazas Saab Gripen, que serán fabricados localmente en cooperación con Embraer.

Entre los candidatos se encontraba el F/A-18 Superhornet, pero la desconfianza generada tras los escándalos de espionaje, dejan a EE.UU. como amigo poco leal para concederle un contrato de 4.500 millones de dólares a cambio de las aeronaves y, eso sí, una transferencia de tecnología equivalente a la que reciben los aliados más directos.

De poco sirvió que Hollande acompañase a Brasil este mes al presidente de Dassault para defender la candidatura del francés Rafale. Desairado, el Presidente francés se escuda en que la solución buscada era de bajo coste, y ese es precisamente uno de los puntos débiles del “avión invendible”, que solo tiene un cliente, India, con más de cien unidades. Para el Ministro de Defensa, Brasil no era prioritario. Sin embargo, Brasil ya había adquirido anteriormente aeronaves galas y recientemente ha firmado importantes contratos navales con Francia. Otra gran concesión supondría posicionarse en una situación de dependencia.

Por su parte, la aeronave sueca está siendo usada por otros países emergentes como Sudáfrica o Tailandia. Puede parecer que Brasil la haya elegido por tener unos costes de mantenimiento inferiores, desoyendo la recomendación de Lula de adquirir el modelo francés. Pero no solo se estaban eligiendo 36 cazas, sino también la posibilidad de elegir aliados a los que poder mirar a la cara, con confianza y sin sensación de inferioridad. Y con los que poder cooperar -y no depender- tecnológicamente.

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