Bitcoin y Resiliencia

El valor del bitcoin explota ante las miradas positivas de EE.UU. , mientras China contempla y se lo plantea. Y es que los reguladores comienzan a ver la posibilidad de obtener beneficios de intercambios en divisas no convencionales, que a diferente escala esconde el mismo miedo a no poder tasar la sharing economy o la desintermediada  direct economy. El Estado contraataca como sabe, Nueva York requerirá BitLicencias, U.S. Bank and Chase cierra las cuentas de start-ups con sus negocio centrados en la criptodivisa y algunos bancos, incluido el europeo Rabobank,  imponen su moralidad impidiendo la compra de Bitcoins

Porque, seamos sinceros, la mirada hacia la aceptación estatal no es una buena noticia, las listas de correo explotan en dos malas semanas para la comunidad del bitcoin, lo que no se muestra masivamente es la tensión entre comundad y Bitcoin Foundation por sus interacciones con la politica para facilitar la popularización  -y aceptación gubernamental- de la divisa.

Así aparece CoinValidation, para trazar por dónde ha pasado cada moneda en todo momento y de como lo común, el territorio de disputa, se abre a debate en sus usuarios. Un uso “voluntario” de herramientas de traza en los marketplaces -el intermediario que da la confianza en la compraventa-, que pueden tener miedo a ser un nuevo Silk Road,  puede ser un primer paso a la obligatoriedad de su uso para no trabajar en la clandestinidad y llevando a situaciones peores que las de una divisa convencional.

“Now, for those of you who aren’t techno-libertarians”

No voy a entrar en el debate de The Atlantic de si el Bitcoin es una estafa piramidal para tecno-libertarios,  o de cómo el minado “egoista” puede permitir a algunas infraestructuras con mayores recursos aprovecharse o capturar su, de momento, escaso mercado para el “ciudadano de a pie” en lo que muchos ven símplemente como uno de los frentes de debate hacia una democratización de los mercados de divisas.

La clave, creo que está en uno de los significados que se le puede dar a un comentario de Odín en un post de David:

Qué remedio… Aprender a ser algo/alguien es relativamene fácil: sólo hay que imitar un modelo durante el crecimiento/maduración. Pero llegar a saber lo que uno no quiere es en realidad descubrir lo que uno ya no quiere (o sea, el modelo, en todo o parte). Y eso –individuarse–, qué remedio, lleva tiempo…

La capacidad para dejar de creer en un proyecto y dejar de usarlo existe. Como se debate estos días en UnSystem, una base del software libre es que existe la posibilidad de dejar de confiar en el actual equipo de desarrolladores y crear forks para todo proyecto cuando este ya no cumple las necesidades que cubria par algunos usuarios. Y esas necesidades no son las necesidades del mainstream.  Este precepto, aplicado a niveles que no tienen nada que ver con el software es un pequeño indicador de cómo el rebelde es aquel que con necesidades distintas se provee de lo que necesita.

Adaptarse a lo que uno busca y a los cambios del entorno no es simple, conlleva asumir las responsabilidades que traen el sentirse construyendo una pequeña libertad. Por eso, son buenos momentos para poner en valor la capacidad de decir “ya no”. Valorar el ser resiliente y construir alternativas. Aunque sin menospreciar la resistencia, ese intentar que tu entorno se encauce en las fronteras de dónde te incomoda.

Si es que al final lo que necesitará el Bitcoin es un buen banquero central, Ben Bernanke por ejemplo 😉

3 críticas en “Bitcoin y Resiliencia

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