Acción directa: piensa, únete, desarrolla, ¡actúa! (en el mercado)

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Pese a ser la cuna del motor, la ciudad de Detroit lleva más de una década con serios problemas económicos, sociales y laborales hasta el punto de su bancarrota en 2013. Uno de los principales problemas de los que adolece la ciudad es un sistema de transporte ineficiente, anticuado y que no se adapta a las necesidades de sus ciudadanos. Ante esta situación, un activista local llamado Andy Didorosi, convencido de que sus conciudadanos merecían un servicio adecuado aunque las instituciones eran incapaces de darlo, creó una compañía de autobuses que, mientras mejoraba el transporte en la ciudad, es capaz de generar varios puestos de trabajo.

Este caso de un Detroit prácticamente abandonado es un ejemplo de cómo la organización y la acción pueden llegar a cubrir los huecos de una administración poco favorable o incapaz de atender necesidades ciudadanas. Cuando imaginamos a un activista, lo planteamos como una persona que tiene en su propia esencia la capacidad de encontrar problemas en su entorno y señalarlos.

El activismo mediático, probablemente el que más llega hasta nosotros, muchas veces solo pretende visibilizar y forzar al cambio de posición o la actuación de determinadas instituciones. Sin embargo, siempre ha existido un activismo de base que ha afrontado los problemas desde la acción. En nuestros barrios hay colectivos y centros sociales que, pese a tener una visibilidad menor, son capaces de influir de una manera muy sustancial en sus entornos. Estos colectivos son capaces de dar asistencia jurídica, mantener talleres de autorreparación, impartir cursos, crear clubs de lectura, agrupaciones musicales, bancos de alimentos, zonas verdes, fablabs… y crean entornos de debate innovadores capaces de continuar un proceso de mejora continua y dinamización de sus comunidades.

Por eso, cuando Juanjo Pina descubrió el término activismo de mercado me resultó un concepto intuitivo. Una vez que un activista visibiliza una situación que considera mejor al sistema que le rodea, está en posición de intentar comprender las raíces que lo sustentan y estas muchas veces van mucho más allá de la necesidad de un cambio en el sistema de tranportes local (aunque todo cambio comienza por pequeñas acciones). Un mercado desarrollado entre pares no deja de ser un espacio de intercambio voluntario de los frutos de un trabajo y dar la mayor parte de los servicios que sentimos como ausentes no dejan de suponer trabajo, esté regulado o no.

Como bien apunta Juanjo, existen diversas formas de actuar en el mercado, al igual que existen distintas formas de monetarizar (o no) las acciones de mercado. Una acción sobre el mercado -un boicot-, es una acción capaz de mediatizar una situación o incluso de alterar la forma de actuar de los actores con una situación preferente en él. Un activista de mercado será sin embargo alguien que se introduce en él con intención la forma en la que se desarrollan las relaciones de producción y propiedad de su entorno. Un activista de mercado -entiendo- buscará introducir productos que alteran la forma de relacionarse entre productores, redes de distribución y usuarios o la forma de organizarse internamente dentro del colectivo (cooperativa, asociación, CSOA, colectivo, empresa…) que se encarga de producir o dar el servicio.

Al alterar estas relaciones, cambiamos la estructura de nuestra comunidad y del entorno que le rodea. Creamos redes capaces de cubrir necesidades mientras cambian las relaciones de poder en incluso podríamos ser capaces de crear contra-economías que se adapten a colectivos fuera del sistema e incluso lo desplacen.

Un concepto como “activismo de mercado”, no proselitista, se quedaría ahí, en la búsqueda de un cambio a través de métodos de mercado. A nivel personal, no tendría ningún problema en aceptar que mi activismo preferente sería aquel capaz de difuminar las estructuras rígidas e institucionalizadas de poder, empoderando al individuo y al colectivo y reduciéndo las escalas. Es decir, como definía Juanjo ante el apunte de David de Ugarte:

“El Activismo de Mercado es una forma de atacar las rentas mediante el mercado”

Gran parte del esfuerzo actual de Aesir -dónde dedica su tiempo Juanjo- se desarrolla en un campo que afecta directamente a todo ésto: la producción. El acercamiento de herramientas de producción digital y la consecuente reducción de las escalas alterará la forma en que la industria produce actualmente -stocks y grandes factorías-. Como bien explica Dani Zurita en BlackBlog, trabajar por la expansión de determinados productos en el mercado puede y debe ser perfectamente entendido como activismo:

No han sido pocos los discursos, de esos que pretenden arreglar el mundo, que he escuchado acerca de la necesidad de que los medios de producción estén bajo control y propiedad de los propios trabajadores, en lugar de estar en manos de clases adineradas protegidas por poderes políticos. Y no les falta razón. La elevadísima capacidad financiera necesaria para poder acceder a los medios de producción de gran escala, que ‘parecen’ ser los únicos capaces de introducirse en el mercado con ciertas garantías […].

Como respuesta a esta situación, está emergiendo una tendencia de mercado que está apostando fuerte y decididamente por una producción de menor escala y alto alcance, que nos está permitiendo volver a recuperar el control de pequeñas parcelas de producción y de consumo, lo que nos confiere también cierta capacidad para ir cambiando las degradadas reglas de juego actuales y para competir también dentro de los estrechos márgenes que hoy existen.

Acostumbrados a un mercado con marcadas relaciones de poder y fuertes barreras de entrada, no podemos olvidar que nuestras reticencias al mismo no atentan contra la necesidad de los individuos de intercambiar el fruto de su trabajo, sino que nuestra situación frente al mismo se suele encontrar en una posición desfavorable frente a élites y administraciones con mayor poder acumulado que nosotros, que en la práctica condicionan nuestra capacidad para consumir y producir.

Entendiéndolo así, la posición del emprendedor y la del activista podrían ser similares e intercambiables. Ambos encuentran una necesidad no cubierta y trabajan por cubrirla. Ambos términos son empleados en círculos distintos y desde objetivos distintos. Es obvio que el activista, frente al emprendedor, tiene una clara vocación para alterar su entorno de forma activa e intencionada. El 15M, tantas veces referenciado por el activismo, fue un gran espacio de networking, deliberación y un semillero de ideas dónde pronto muchos grupos de personas descubrieron que tenían la capacidad para la acción (frente a un consenso que podría venir después, o no).

Es por eso que cada vez nos encontramos con más actitudes similares. Emprendedores que centran su esfuerzo en cambiar el sistema que nos rodea y que James Tuttle definió como emprendimiento anti-capitalista, ante la emergencia de colectivos como UnSystem capaces de introducir herramientas que liberan a sus usuarios de algunos lazos del sistema en el que vivimos, como son la privacidad y el monopolio del dinero.

Los huecos que deja el sistema para un activista que desea cambiarlo son muchos, y pueden pasar desde el desarrollo o fabricación de maquinaria agrícola automatizada que permita a pocos trabajadores proveer de alimentos a sus comodidades hasta la creación de clínicas abortistas en regiones donde no está permitido, alterando las posibilidades de su entorno y desplazando el consenso social.

El activismo no deja de ser una “puerta abierta hacia el infinito“. Y más allá de una Economía Directa orientada a la búsqueda de resiliencia del individuo frente al mercado laboral, el activismo de mercado es una rama de lo que hemos llamado Acción Directa, que no deja de ser el la voluntad de movilizarse y llevar a cabo los cambios que deseamos que ocurran. Para conseguirlo necesitamos observar nuestro entorno y plantearnoslo, desarrollar y diseñar soluciones de cómo nos gustaría que éste fuese y ponerlas en el mercado para que nuestro entorno se beneficie de ellas.

 Entrada publicada originalmente en Activismo de Mercado

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